China es uno de esos destinos capaces de cambiar completamente de escenario mientras todavía estás intentando asimilar el anterior.
Puedes encontrarte caminando sobre la Gran Muralla entre montañas, observando cómo el horizonte de Shanghái se transforma al otro lado del río, navegando entre pequeños pueblos y paisajes de formas imposibles o descubriendo tradiciones que llevan siglos formando parte de la vida cotidiana.
Y quizá ahí esté una de las grandes razones para viajar a China con Europamundo: no existe una única manera de conocer el país.
Hay una amplia variedad de circuitos, con diferentes duraciones, puntos de inicio y regiones. Algunos se concentran en los grandes iconos históricos; otros permiten avanzar hacia Sichuan, Guilin, Zhangjiajie, la Ruta de la Seda o el Tíbet. Incluso existen recorridos que combinan China con Japón.
Las visitas y experiencias incluidas varían según el itinerario elegido, por lo que cada programa permite acercarse a una China diferente.
Cuando la historia deja de parecer lejana
Hay lugares que conocemos mucho antes de viajar hasta ellos.
La Gran Muralla China es probablemente uno de los mejores ejemplos. Pero verla tantas veces en fotografías no prepara del todo para la sensación de estar allí, siguiendo con la mirada su recorrido entre las montañas.
En los itinerarios de Europamundo que incluyen esta experiencia desde Pekín, la visita se realiza en la sección de Mutianyu, con funicular de subida y bajada. Después, algunos programas continúan hacia el Templo del Cielo y suman experiencias muy diferentes: una clase de Tai Chi, un masaje de pies y una cena de pato laqueado.
Es una combinación que explica muy bien lo que puede ofrecer China: en unas horas puedes pasar de una obra con más de dos mil años de historia a acercarte a costumbres tradicionales y terminar la jornada descubriendo uno de los sabores más representativos de Pekín.
En otros recorridos, la capital permite adentrarse todavía más en su pasado a través de lugares como los hutongs, el Palacio de Verano o los grandes conjuntos imperiales.
Y entre las distintas rutas aparecen también experiencias como el Ejército de Terracota de Xi’an, capaz de trasladarte de nuevo miles de años atrás mientras contemplas sus figuras de tamaño natural.
China tiene numerosos lugares reconocidos como Patrimonio Mundial por la UNESCO, desde la Gran Muralla hasta conjuntos históricos, jardines, cuevas y paisajes naturales. Pero más allá de las distinciones, lo que termina quedando en la memoria es la sensación de estar frente a lugares que han atravesado siglos de historia.
Una China que cambia ante tus ojos
Uno de los mayores atractivos del viaje es descubrir hasta qué punto pueden convivir mundos muy diferentes.
Shanghái representa esa China que mira al futuro.
En la visita incluida en numerosos programas, el recorrido llega a Pudong y continúa con un cruce en ferry por el río Huangpu, desde donde se contempla el contraste entre las distintas caras de la ciudad.
Después, el ambiente cambia al entrar en la Ciudad Vieja y el Jardín Yuyuan, donde también hay un acercamiento a la tradición china del té. Barrios como Xintiandi y Tianzifang y el paseo por el Bund completan esa imagen de una ciudad donde la arquitectura contemporánea y las huellas del pasado conviven constantemente.
Y basta alejarse un poco para que el paisaje vuelva a transformarse.
En los recorridos que pasan por Suzhou, se visita el Jardín del Humilde Administrador, uno de los jardines clásicos de la ciudad. Más adelante, Tongli muestra una China mucho más pausada, con viviendas tradicionales, puentes y canales.
Allí, algunos itinerarios incluyen un paseo en barco, permitiendo contemplar la ciudad desde el agua.
Del perfil futurista de una gran metrópoli a la tranquilidad de una pequeña ciudad lacustre: ese contraste forma parte de la esencia del viaje.
Cuando la naturaleza se convierte en protagonista
China tampoco se entiende únicamente a través de sus grandes ciudades.
Hay rutas en las que poco a poco los edificios dejan paso a montañas, ríos, cuevas y paisajes donde la naturaleza cambia por completo el ritmo del recorrido.
En Guilin, algunos itinerarios incluyen la visita a la Gruta de las Flautas de Caña, pero uno de los momentos más especiales llega al navegar por el río Li hasta Yangshuo.
Durante el crucero, con almuerzo incluido, el viajero avanza entre poblaciones junto al río, vegetación y montañas de formas sorprendentes.
Y para quienes eligen rutas que llegan a Zhangjiajie, la escala de los paisajes vuelve a cambiar.
El recorrido puede incluir un paseo en barco por el lago Baofeng y la subida en el ascensor Bailong hasta Yuanjiajie, rodeado por los característicos pilares montañosos de Wulingyuan.
En otros programas, la experiencia continúa en la Montaña Tianmen, donde se asciende en teleférico y se recorren pasarelas en altura, incluido el conocido Glass Sky Walk, antes de acercarse a la formación natural conocida como Puerta del Cielo.
La jornada puede llevar después hasta Furong, población de la etnia Tujia construida junto a una cascada.
Son escenarios que permiten descubrir una China completamente distinta a la imaginada desde sus grandes capitales.
Pandas, montañas y vida cotidiana en Sichuan
En Chengdú, el viaje vuelve a cambiar de tono.
Algunos itinerarios incluyen la visita al Centro de Investigación y Cría de Osos Panda y continúan con un paseo por el Parque del Pueblo, donde las casas de té, los jardines y la población local practicando Tai Chi acercan al viajero a escenas más cotidianas.
Desde Chengdú, determinadas rutas permiten descubrir también Dujiangyan, con su antiguo sistema de irrigación todavía en funcionamiento, y Qingcheng Shan, una montaña estrechamente relacionada con la tradición taoísta.
Aquí, el recorrido combina senderos entre bosques, un pequeño cruce en ferry y teleférico para acercarse a templos y pabellones.
Después de grandes ciudades, murallas y monumentos imperiales, encontrarse entre montañas y templos de madera aporta otra dimensión al viaje.
Para quienes quieren llegar todavía más lejos
Algunos programas se adentran en escenarios históricos de la Ruta de la Seda.
En Dunhuang, el desierto se convierte en protagonista. Dependiendo del recorrido, se puede vivir la experiencia de atravesar parte de las dunas de Mingsha Shan en camello y acercarse al Manantial de la Luna Creciente.
Muy cerca se encuentran las Grutas de Mogao, uno de los grandes conjuntos históricos vinculados durante siglos a los intercambios culturales de la Ruta de la Seda.
Los recorridos pueden continuar después hacia zonas como Turpan, con antiguas ciudades, paisajes desérticos, el sistema tradicional de canales Karez y visitas relacionadas con la agricultura local.
Es otra China: la de los oasis, los grandes espacios abiertos y las antiguas rutas que conectaron culturas durante siglos.
Y todavía existe una dimensión diferente para quienes eligen los programas que llegan hasta Lhasa.
Allí, lugares como el Palacio de Potala, el Templo de Jokhang, Barkhor o Norbulingka acercan al viajero a la tradición y espiritualidad tibetanas.
En el Monasterio de Sera, determinados itinerarios incluyen además la posibilidad de presenciar sus conocidos debates sobre las escrituras budistas.
No es necesario incluir todas estas regiones en un mismo viaje. Precisamente la variedad de itinerarios permite decidir hasta dónde quieres llegar y qué faceta del país te interesa descubrir.
China también puede ser parte de un viaje mayor
La dimensión del catálogo permite incluso combinar China con otros destinos asiáticos.
Hay programas que recorren primero China y posteriormente continúan hacia Japón, y otros que realizan el viaje en sentido contrario, comenzando en territorio japonés antes de entrar en China.
Eso permite plantear el viaje de distintas formas y elegir recorridos muy diferentes según el tiempo disponible y los lugares que quieras conocer.
Porque no hay una única puerta de entrada a China ni una única ruta capaz de resumir un país de semejante tamaño.
Sabores que también forman parte del viaje
Descubrir China significa también descubrir que su gastronomía cambia enormemente de una región a otra.
Y algunas experiencias gastronómicas forman parte de los propios circuitos de Europamundo.
En Pekín, determinados itinerarios incluyen una comida o cena de pato laqueado, mientras que en Shanghái la visita al Jardín Yuyuan permite acercarse a la tradición del té. En otras regiones, algunos recorridos incorporan también almuerzos durante las excursiones, como sucede en el crucero por el río Li.
Durante el tiempo libre, la mesa ofrece otra oportunidad para seguir descubriendo el destino.
En Shanghái puedes buscar los tradicionales xiaolongbao; en diferentes zonas del país encontrarás jiaozi, noodles preparados de múltiples formas y una enorme variedad de platos regionales.
Y si tu itinerario pasa por Sichuan, merece la pena acercarse a su conocida gastronomía especiada y probar especialidades como el hot pot.
Porque hablar simplemente de “comida china” se queda pequeño para un territorio tan diverso.
Una forma cómoda de recorrer un país inmenso
Una de las particularidades de viajar por China son las enormes distancias entre sus diferentes regiones.
Por eso, según el circuito, los desplazamientos pueden combinar autocar por carretera, modernos trenes de alta velocidad e incluso vuelos internos.
Esta combinación permite aprovechar mejor el tiempo y pasar de una gran ciudad a paisajes de montaña, pueblos tradicionales o regiones situadas a cientos de kilómetros de distancia.
Y durante el circuito, el acompañamiento de los guías ayuda a comprender mejor lo que aparece ante tus ojos: una costumbre, un templo, un episodio histórico o una tradición que quizá resulte completamente nueva.
Inspírate con las fotos de nuestros viajeros en EuropamundoPhotos
Antes de elegir tu recorrido, también puedes empezar a imaginar el viaje a través de quienes ya han estado allí.
En EuropamundoPhotos encontrarás fotografías compartidas por nuestros propios viajeros: la Gran Muralla perdiéndose entre las montañas, ciudades iluminadas, templos, jardines, paisajes naturales y pequeños momentos que forman parte de cada experiencia.
Una manera diferente de inspirarte y descubrir cuál de todas estas caras de China despierta más tu curiosidad.
¿Qué China quieres descubrir?
Tal vez esa sea la mejor pregunta para empezar a preparar el viaje.
Porque China puede ser caminar sobre la Gran Muralla, encontrarse frente al Ejército de Terracota, navegar entre los canales de Tongli, observar pandas en Chengdú, cruzar el río Li entre montañas, subir hasta los paisajes de Zhangjiajie, recorrer dunas en la Ruta de la Seda o descubrir la espiritualidad del Tíbet.
No todas estas experiencias están incluidas en todos los programas. Cada circuito tiene su propio recorrido, visitas y servicios, y precisamente esa variedad permite elegir la forma de viajar que mejor encaje contigo.
En europamundo.com puedes consultar los itinerarios disponibles por China y comprobar qué experiencias forman parte de cada uno.
Y para seguir descubriendo destinos e ideas para tus próximos viajes, síguenos en @europamundovacaciones.
Y ahora queremos saber tu opinión: ¿qué experiencia te gustaría vivir primero en un viaje por China?
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